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Hubo épocas en las que estar actualizado y al día con todas y cada una de las cosas que a uno le gustaban no era nada fácil. Los que peinan canas y ya han pasado los 40, sabrán comprender de qué estoy hablando... Ya es sabido que esto de la Internet allá por 1984 era algo que tan sólo se le podía ocurrir a Julio Verne y por ende, las "novedades" llegaban con un retraso importante. Parafraseando a una banda argentina podría decirse que entrar a una disquería por aquel entonces era como ingresar a "un museo de viejas novedades". Así fue que un mediodía de algún mes del año 1984, como tantas otras veces (centenares) salí del colegio y caminé todas las cuadras que me separaban hasta la mítica disquería "John Lennon" en plena Avenida Rivadavia en el barrio porteño de Flores. Era un paso obligado al terminar con el horario escolar, mi amigo Fernando y yo incansablemente caminábamos como diez cuadras par ver casi siempre lo mismo: vinilos raros, lanzamientos que nos sorprendían, videos en VHS, posters, recortes de revistas importadas... un lindo ritual que hemos repetido sistemáticamente durante años (todo el período del colegio secundario, para ser más preciso).
Eso era un placer. Allí pude ver discos de Kiss que nunca había visto y conocer un poco más sobre la Banda de mis amores...
Lo bueno de todo aquello era que las disquerías como "John Lennon" te ofrecían la posibilidad de tener esos vinilos (que por lo general, yo no podía comprar por una cuestión de costos) re-grabados en cassette.
Era cuestión de elegirlo, mostrárselo a quien estaba detrás del mostrador y el hombre te anotaba con su birome Bic en un cuaderno en el que había una lista interminable y uno siempre caía al final...
"Pasá en dos días que te lo tengo listo" -lanzaba lapidariamente el "grabador de maravillas"- y uno pensaba: "¿Dos días? ¿encima que me estoy grabando un disco que salió hace más de un año, tengo que esperar dos días?"...
La cosa era así y lo más factible era que uno perdiera el sueño por eso. Al ir a buscarlo te encontrabas con un casete "ex-virgen" de dudosa calidad con todo grabado y con los temas y el título del disco escritos a las apuradas de puño y letra por el vendedor.
Este cassette es una muestra de ésto que les cuento... Allá por 1984 me hice grabar "Let me rock you" del gran Peter Criss (Editado en 1982) y al llegar a casa hice unas pésimas fotocopias en blanco y negro (Tomadas de la revista "Kiss" que se editaba en Argentina) a las que luego traté de colorear con mis lápices Staedler, como podrán apreciar. Armé un arte de tapa de dudosa calidad y así lo mantuve por años en mi colección. Hoy sigue allí, en mi vitrina de items kisseros, como un bellísimo recuerdo de aquellos días en los que ser fan no era tarea sencilla... pero era sumamente disfrutable.
Marcelo