
Hace años que tengo en mi colección este sencillo pero valioso tesoro kissero. Se trata de una vieja fotografía promocional del año 1979 (de la época de Dynasty) que logré conseguir allá por 1983, si mal no recuerdo.
Un poco fuera de tiempo (puede ser) llega a la sección Cosas de Fan este compilado argentino que resume magistralmente en un solo volúmen a los maravillosos cuatro discos solistas de Kiss de 1978.
Objeto de culto para muchos fans hoy en día, rareza kissera buscada en diferentes partes del mundo (muchas veces a cualquier precio) Paul, Peter, Ace & Gene ha sido el segundo trabajo de Kiss al que pude tener acceso cuando apenas contaba yo con 9 años de edad. Mis padres ya me habían regalado el cassette de “Dinastía” (me gusta mucho decirlo en castellano...) y casi sin darme respiro, luego de unos pocos meses, me regalaron el cassette con lo mejor de los solistas.
Dicho ésto, vamos al grano.
Todavía recuerdo como si fuera hoy la tarde en la que recibí el cassette de Paul, Peter, Ace & Gene de regalo. Llevaba pocos meses enlistado (sin saberlo) en el Kiss Army y apenas si podía tararear alguna canción de “Dinastía”, poco y nada sabía a ciencia cierta sobre la Banda más maravillosa que haya existido y como un baldazo de agua fría caía sobre mí este cassette. Lo del baldazo lo digo porque por ese entonces no tenía ni la más mínima idea de estar escuchando trabajos solistas recopilados y creía firmemente que esas canciones tan diferentes entre sí (y tan distintas a lo que escuchaba en mi cassette de “Dinastía”) estaban interpretadas por los cuatro enmascarados.
Las canciones me impactaron gratamente y rápidamente supe disfrutar esa paleta de colores tan amplia que me regalaban los sonidos de esas 12 selecciones. Me gustaba escuchar en un mismo cassette temas tan diferentes como Wouldn't you like to know me?, Hold Me touch me, I can't stop the rain, Rip it out, See you tonite y Radioactive (Mi hermana deliraba con New York Groove, aunque de kissera no tenía nada...). Lo maravilloso del caso es que creyendo desde mi más tierna inocencia que sólo tocaban ellos, percibía al disco como una rara, complicada y bienvenida unidad (a pesar de los contrastes y matices propios de los discos solistas y los temas que contenían).
Y eran buenos músicos nomás... tan buenos me parecían que, aún hoy, siguen siendo mis preferidos.
Muchas veces lo he pensado... más que fan, a veces parezco “el novio de Kiss” (lo digo por esa locura incontenible que a menudo a uno lo ataca...), pero al margen de esa “autoacusación voluntaria” (no siempre merecida) hay algo que creo con toda la fuerza que da la convicción: este compilado argentino es un “discazo”.